miércoles, 19 de agosto de 2009

La Luna Oscura - 1ra Parte


La bajada se hacía monótonamente recta en el tramo final antes de llegar a las primeras granjas, solamente cortado por el sonido desparejo de los pedruscos que se escapaban de las pesadas ruedas del carro. Los jóvenes se había dormido.
Wip se desperezó imitado por su perro cuando Martel enfiló el carro hacia la entrada de la granja. Habían llegado por fin. Una calma extraña les azotaba los oídos, no escuchaban sonidos de animales, y en la cabaña solamente una vela que titilaba en la ventana superior era lo único que llamaba la atención.
- Que extraño que Castor no salga a recibirme - dijo Martel al bajar del estribo del carro después de colocarle el freno.
- ¡Castor, muchacho! - gritó hacia la oscuridad, quizás esperando que su perro le respondiera desde algún punto. Pero no hubo respuesta. El hombre comenzó a alterarse, su mascota nunca había dejado de responderle.
Wip bajó ya montado desde carro, pero no se alejó mucho. Ebbeh y Chanu acompañaron al granjero que se apresuró hacia la puerta de la casa; el silencio era muy extraño.

Martel intentó abrir la puerta pero estaba atrancada desde dentro. La sala estaba oscura, pero se podía ver claramente la traba de madera por una de las rendijas laterales de la puerta. Brennan tuvo mal presentimiento en ese momento y decidió acercarse al grupo junto a la puerta.
Wip miraba como de costumbre El Camino de Espíritus en el cielo nocturno, un cúmulo que otras personas confundirían con nubes, pero él sabía que no era así. Sus ojos se adecuaron a la oscuridad y le pareció ver algo en el vértice occidental de la casa. No estaba seguro que era, pero aún así se acercó para observar. Al principio no encontró forma al bulto tirado en el suelo, y no quiso alertar a ninguno. Al llegar junto a aquel bulto se dio cuenta que era el cuerpo de gran perro lanudo, parecía haber sido atropellado por un carro y no se movía, ni respiraba. El halfling se acercó cuidadosamente; le había ocurrido en ocasiones anteriores llegarse en puntillas hasta el cuerpo tirado de su perro con miedo de que estuviese muerto, pero este saltaba de repente dándoles tremendo susto. Pero no fue este el caso, el perro se encontraba ahí tirado sin vida e incluso Relámpago lo olfateó intentando descubrir reacción en él. Observó varios puntazos en distintas partes del pecho, y había sido arrastrado unos dos metros hasta estamparlo contra la pared, aún chorreaba sangre por un par de sus heridas.
- Oigan muchachos, acá hay un perro muerto - exclamó en voz alta y algo chillona. Martel dio la media vuelta de inmediato y corrió hacia el halfling; su rostro se oscureció al ver tan cruel escena.
Ebbeh sabía que debían entrar sin demora, pero debían destrabar la puerta antes. Introdujo el filo de la espada por la parte de abajo de la traba e hizo fuerza hacia arriba, pero no consiguió levantarla. Era muy pesada y estaba algo incómodo.
- Espera un minuto - dijo Chanu que se dirigió a la parte oriental de la casa, donde Martel había amontonado una buena cantidad de leña cortada. Hurgó buscando un leño que le sirviese y regresó junto a Ebbeh. - Bien pensado, muchacho - afirmó el comerciante. Colocó el leño parado en diagonal, apoyando la punta en la puerta. Ebbeh hizo palanca con su espada y la traba cayó al suelo con un sonoro estruendo.
Martel se enjuagó los ojos algo llorosos, se puso de pié, apretó su mano y se dirigió a la puerta junto a Ebbeh.
- Algo saldrá al abrirla - susurró Brennan y se colocó a unos cuantos pasos de Ebbeh que estaba listo para abrir la puerta. Chanu se apoyó contra la pared.

Ebbeh hizo fuerza y la puerta se abrió acompañado de un chillido que hizo más incómodo el momento. La oscuridad como ya habían visto, reinaba en la sala principal; Martel dio un paso dentro de la casa y en aquel momento un trote ágil pero firme se hizo oír. Martel fue levantado en vilo, algo golpeó arriba de sus rodillas y cayó de espaldas, luego de dar un vuelco completo.
Todos vieron pasar raudamente una criatura bípeda, de boca alargada y dientes prominentes. Su figura enjuta, casi agazapada pasó dando trancos largos, mirando a cada uno con una sonrisa maliciosa. En su mano una daga larga aún goteaba sangre de la hoja. Eludió cada uno de los espectadores y saltó a Wip sin problemas, para luego perderse riéndose en el sembradío más cercano.
Ebbeh reaccionó y ayudó incorporarse a Martel que aún se quejaba del golpe en su cadera. Pero eso no lo detuvo mucho tiempo, miró hacia todos lados buscando al responsable, pero no lo encontró.
En el carro, Erik se refregó los ojos. Su siesta había sido interrumpida por aquel escándalo - ¿Qué sucede? preguntó, pero nadie le respondió. Tomó su arma y se reunió con sus compañeros.
Entraron con cuidado en la casa, esperando que una más de estas criatura los importunara de un momento a otro. Solo vieron el cuerpo de una mujer tirada al pié de las escaleras de subida al segundo piso. Martel se adelantó y reconoció a su esposa, ahora sin vida y aún desangrándose. Wip la revisó, y confirmó su deceso. Tenía múltiples puntazos en el torso y un tajo le recorría toda la garganta. Pero el atacante no se había conformado con eso: en su frente había dibujado un símbolo con su cuchillo. Un círculo con una especie de cola hacia abajo. Algunos la reconocieron de inmediato. - Este es un símbolo de un Clan Oscuro - dijo Chanu, y Martel lo miró fijamente; quizás demasiado, porque Chanu se llamó al silencio.
Wip miró los alrededores, no había rastros de la esencia de la mujer. Un alma que abandona su cuerpo dejaba un rastro evidente para el Chamán, pero en este caso no podía ver nada. Simplemente no estaba. Su seño se frunció por primera vez en mucho tiempo.
- Voy a revisar el piso de arriba - dijo Ebbeh y Martel afirmó con la cabeza, sus ojos no se apartaban del rostro de su mujer. Ebbeh subió las escaleras y Brennan lo siguió en silencio.

El pasillo superior no era muy largo, tenuemente iluminado por la luz de vela encendida en el interior de la primera habitación. Ebbeh ingresó en ella con sigilo, pero vio que no había nadie en su interior: solo aquella vela ancha en el centro de un escritorio colocado al lado de la puerta. Una biblioteca había sido desordenada por completo, libros regados por el suelo, papeles sueltos en los rincones, la silla del escritorio había sido arrojada contra la pared, un cofre aún impoluto con un candado masivo dominaba la pared oriental. No habían encontrado lo que estaban buscando. - Hubo una pelea aquí - afirmó Ebbeh, mostrando a Brennan unos girones de tela de un vestido. - Quizás se llevaron a la niña - especuló el elfo. Ebbeh lo miró - entonces no buscaban nada en particular, solo fue que ella se resistió - concluyó.
- De algo si estoy seguro, esta no es la casa de un granjero común y corriente - dijo Brennan mientras leí el lomo de uno de los libros tirados en el suelo: "Estrategias de la Primera Guerra", la letra era élfica. - Él no es un granjero común y corriente - continuó. Sus ojos se posaron en la pared occidental. - Ebbeh, mira. Hay algo extraño ahí - señalando la pared. El comerciante con ojos aguzados y tacto sutil pasó y repasó la pared; luego dio unos golpecitos en una esquina y presionó un poco. Un sonido a engranajes hizo que se apartara un paso, mientras observaban la pared moverse hacia un costado, dejando a la vista un mapa en relieve de algún lugar. Tenía muchos detalles; Brennan interpretó en el momento como un campo de batalla. Las unidades posicionadas en un esquema perfecto, casi ideal.
Ebbeh se dirigió a una segunda puerta en el pasillo, pero estaba cerrada y no encontró orificio para alguna llave; se abría por el otro lado. Luego de unos minutos bajaron junto a sus otros compañeros.

- Mi hija tampoco está, ¿verdad? - dijo Martel, convencido de lo peor. La repuesta fue negativa de parte de ambos. Martel se mordió el labio. - Maldición, yo sabía que esto iba a suceder. Ellos me lo habían advertido. Maldición. - sus ojos se llenaron de odio. - Quizás su hija está con alguien más, no sabemos que pudo haber sucedido aquí - intentó tranquilizarlo Erik. Martel lo miró - Mi hijo ... puede estar con él - una sonrisa leve se dibujó en su rostro ante aquella esperanza. Erik también sonrió.
Martel se incorporó, y se dirigió hacia la esquina más alejada de la habitación, ahí junto al hogar aún humeante. Colocó su mano derecha en la pared y un círculo de color azul intenso con varios glifos se dibujó alrededor de la palma y la pared se volvió acuosa. Brennan levantó una ceja, era la comprobación que necesitaba. Martel sin pensarlo dio un paso adelante y su cuerpo penetró la pared. Chanu no pudo contener sus impulsos de seguirlo y corrió hasta llegar al portal aún abierto y lo cruzó.
Se vio en una habitación larga, todo era borroso, como si el lugar estuviese cubierto de niebla, sus ojos no distinguían colores, todo en tonos de grises. Siguió decididamente a Martel que caminaba apresurado por la habitación. A sus lados vio pasar varias puertas cerradas, hasta que Martel se detuvo ante una, la abrió y entró. Chanu lo imitó.
Pasaron a una habitación. Varios alambiques chillaban y lumbres de aceite hacían borbotear líquidos dentro de tubos de cristal. Chanu hizo un paneo de la habitación, parte de ella estaba desordenada, algunos tubos yacían rotos en el piso, papeles desparramados. Buscó a Martel y lo encontró a unos pasos delante de él, miraba el cuerpo tirado de un joven, Chanu supo que era aquel el hijo del cual había hablado el hombre. La sangre había decorado depravadamente el suelo, no tuvo que mirarlo para saber que tenía las mismas heridas que la madre y la mascota en la casa. Miró su frente, pero esta no tenía marca alguna.
El joven elfo tuvo la intención de consolarlo, pero sintió algo muy extraño al llevar su mano al hombro del supuesto granjero. Dudó unos segundos. El hombre se incorporó de repente. - ¿Qué hará ahora? - preguntó casi tartamudeando, aquel sentimiento era sobrecogedor. Martel lo miró, mucha ira y odio eran evidentes en sus ojos, una gota de sangre se escapó como una lágrima. - Que más. Matarlos a Todos - sus palabras fueron como latigazo en el alma del joven. Martel dio media vuelta y colocó su mano en la pared por la que había entrado; nuevamente se dibujó el círculo azul alrededor de su palma y luego los glifos, la pared se hizo acuosa y la atravesó sin dudarlo. Chanu lo siguió.
Recorrieron el pasillo nuevamente, y el hombre se dirigió a otra puerta distinta a las dos ya usadas. Chanu entró detrás de él y aparecieron en una habitación pequeña, una cama grande y cómoda ocupaba casi todo el espacio. Martel se dirigió hacia un armario en la pared posterior. Abrió la puerta y comenzó a sacar cosas de él. Se colocó un atuendo pesado, hecho de metal y cuero; sacó un par de guantes pesados y se los colocó, ajustó las correas de cuero. Metió su brazo completo hasta lo profundo del ropero y sacó de él una masiva espada, enfundada en una vaina finamente decorada. La ajustó en su espalda. - Nos veremos luego - dijo mirando al sorprendido joven. Su cuerpo fue recorrido por unos cuantos rayos y desapareció seguido de los sonidos de la electricidad.
Chanu miró el lugar, y descubrió una puerta detrás de él. Intentó abrirla pero no lo consiguió. Solo se le ocurrió hacer ruido y golpearla para ver si alguien respondía. Estaba encerrado y no sabía cómo volver con sus amigos.

Algunos escucharon ruidos en la parte superior de la casa. Brennan desenvainó su arma y corrió escaleras arriba. Ebbeh lo siguió y luego los demás. Alguien golpeaba la segunda puerta, al final del pasillo, desde su interior. Todos se prepararon para recibir cualquier atacante.
Chanu miró su alrededor buscando algo con qué abrir la puerta y vio colgada una llave a la par de la puerta. Se quejó por su propia torpeza, introdujo la llave en la cerradura y la giró sin problemas. La puerta se abrió de repente y estuvieron a punto de golpearlo, pero él estaba ya preparado y los detuvo antes que sucediera cualquier error.
Contó con detalle todo lo que había visto. - Él no es un granjero, de eso estoy seguro - concluyó y Brennan sonrió irónico ante la ingeniosa deducción; era algo que ya sabía desde hacía tiempo.
- ¿Qué hacemos ahora? - preguntó Erik. - Deberíamos descansar aquí, pasar la noche y mañana temprano continuamos. - se contestó. Ninguno estaba tranquilo con lo sucedido. Wip miró hacia todos lados, su Espíritu no estaba tranquilo; este lugar tenía algo sobrenatural y los espíritus no caminaban libremente como lo hacen en todos lados. - No me agrada para nada este lugar. Los Espíritus no se llegan a la casa - explicó. Ebbeh lo miró - Lo que me llama la atención es que esta vela no disminuye nada, está igual que cuando la vimos hace un rato. Llevó sus dedos a la flama y los apretó - ¿Qué sucedería si la apago? -

El lugar quedó en la oscuridad completa. Y todos sintieron como si alguien los rondara de repente, voces en el aire empezaron a cantar atrocidades en un idioma extraño, pero aún así dañino. Erik y Ebbeh se tiraron contra la pared con la mano en el pecho, Brennan cerró sus ojos y solo miró su interior, estaba perfecto ahí. Wip abrió sus ojos pues no podía creer tanta agresividad que poseían de repente estos Espíritus. Escucharon el aliento entrecortado, casi apagado de Chanu que cayó al suelo, alguien o algo estaba apretándole el corazón y sentía su vida escaparse, su alma desprenderse. - ¡Enciende la vela! - gritó Wip - Los Malos Espíritus van a matar a Chanu - Ebbeh no demoró mucho y la luz se hizo nuevamente en la habitación. Chanu se tranquilizó en ese momento, había estado a segundos de acompañar a aquellas criaturas.
- No sé ustedes, pero si vamos a pasar la noche aquí yo me voy lejos de esta casa. Donde los Espíritus nos acompañan y no nos atacan - exclamó Wip. - Este tipo tiene demasiados enemigos. Vivos y muertos - reflexionó Brennan - yo también voy afuera. Estaré más tranquilo -
- ¿Qué hacemos con el cuerpo de la mujer? - preguntó Erik - deberíamos esperar a que Martel regrese - opinó Bourbon - querrá hacerle un funeral propio -
- Me parece mejor idea no esperar tanto tiempo. Su Alma no está en el Camino apropiado y solo lo estará cuando le demos una sepultura. El funeral podrá hacerlo después - explicó Wip.
Chanu se levantó y se dirigió hacia la habitación contigua. Quitó las sábanas de la cama y bajó apresurado. - Erik, ayúdame. La llevaremos fuera -

Wip se dirigió hacia el patio trasero de la casa, y cada paso que daba alejándose se sentía más confortado. Llegó hasta un pequeño jardín con una glorieta cuidadosamente adornada, las flores eran hermosas y el lugar apacible. - Este es el mejor lugar - gritó a los jóvenes que traían envuelta a la mujer.
Vio con gusto que el Espíritu de la mujer los acompañaba en su caminata. Erik dejó prolijamente el cuerpo al lado de un banco en aquella glorieta y se dedicó a cavar la tumba, mientras escuchaba un armonioso cántico que el halfling entonaba. Cubrieron el cuerpo con aquella tierra y Wip se quedó sentado muy tranquilo al lado del Alma de la mujer que lo miró con sus bellos ojos, como si quisiera decirle "Gracias" y de a poco pasó a formar parte del Mundo Espiritual.

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