Una nueva entrega de la historia, esta vez sin editora pues está disfrutando de unas merecidas vacaciones.
Espero que a todos les guste.
Esto sucedió hace mucho tiempo. Para ser un poco más preciso: cuando el reinado de mi padre estaba en su apogeo.
Como bien sabes, nuestra sociedad era cerrada a los extranjeros hasta que mi padre, el Gran Rey Lagarto Zorlakk, comenzó a relacionarse con los humanos.
Sabes? no a muchos les gustaba la idea, pero mi padre quería cambiar aquella leyenda que el resto del mundo tenía sobre todos los "Hombre Lagartos Come Hombres" y de a poco fue lográndolo.
Para que esto sucediera fue necesario mucho esfuerzo de nuestro lado y otro tanto de los líderes humanos y elfos que nos dieron el beneficio de la duda. Mi padre tuvo a su lado a su hermano, uno de los mejores diplomáticos que ha habido en nuestra Aldea. Conocido en ese momento por ser uno de los chamanes más poderosos de la región. Su nombre Zergal-Algoz, que los hombres tradujeron a su idioma como "Deep Dark Eyes" u "Ojos Oscuros".
Como ya te he contado, en aquel tiempo era un respetado chaman, y ayudó mucho a mi padre.
Con el pasar del tiempo, nuestro pueblo se benefició de las relaciones comerciales con los humanos. Nosotros intercambiábamos algunos minerales, peces y pieles de animales que cazábamos en la región, por alimentos y herramientas. La villa fue creciendo de a poco y todo estaba en paz. Por lo menos eso es lo que pensábamos.
Conoces bien las diferencias de la gente dentro nuestra tribu. Aquellos cuya piel es verde y sus cuerpos y mentes son más débiles siempre estarán a las órdenes de aquellos de piel rojiza y pechos claros, cuyos cuerpos son fuertes y sus mentes despiertas. Nos hacemos llamar Los Hombres Lagartos Duros.
Somos extremadamente competitivos. Y mi padre sabía bien que si dejaba que otro Duro tuviese crías, sería motivo de división de la tribu.
No era una opción cuando nuestro pueblo era pequeño comparado a otras tribus. Pero mi padre quería que todos fuésemos fuertes, aún a costa de imponerse por arriba de los demás Duros.
Pasó el tiempo y casi todos aceptaron la imposición de que solo el Rey fuese el padre de las próximas generaciones de Hombre Lagartos Duros.
Como era de suponer, el descontento no se notó directamente: mi padre era demasiado poderoso ante los ojos de los demás, incluso aún mas que su propio hermano. Mi padre tenía una habilidad innata para la magia, que superaba cualquier otra que yo haya conocido.
Pero Ojos Oscuros era muy cercano a su hermano, mi padre, y sus logros habían estado en boca de casi todo Hombre Lagarto joven y viejo de esta región. Siempre guardó la esperanza de que aquella regla arbitraria para todo el mundo, no se aplicara en él. Tener sus propias crías sería el Gran Premio de su vida.
La primera gran napa de agua en estas cavernas fue descubierta por Ojos Oscuros. Profundo en la tierra, un lugar peligroso para aquellos incautos que se aventuraran en los retorcidos callejones de piedra creados por las garras de los humberhulks. Pero él no solo viajó por aquellos callejones, sino que contrató un grupo de humanos que instalaron las maquinarias que hoy nos crean nuestro hermoso lago. Un tremendo logro que fue festejado por todos en la aldea.
Ojos Oscuros ya tenía el precio para tal logro, y aprovechó la noche de la celebración para hablar con mi padre. Éramos cuatro en la tienda mientras afuera los sonidos de los tambores hacían la noche distinta a lo acostumbrado.
No me malentiendas: mi padre estaba muy agradecido por las hazañas de su hermano que con el tiempo había ido adquiriendo más y más poder, pero mi padre sabía diferenciar las acciones interesadas, y la repuesta fue la que todos ya conocíamos.
Ojos Oscuros se quejó enérgicamente pues había asumido que tendría el permiso del Warchief para tener sus hijos. Su tono se elevó al punto que los guardias saltaron frente a nuestro líder pues parecía una amenaza física. Ojos Oscuros lo tomó aún peor, como si hubiese sido traicionado por su hermano que solo lo miraba con ojos compasivos. Mi padre comprendía el sufrimiento que estaba pasando, pero no dijo nada.
Se levantó pesadamente de su asiento y llamó a su hermano, como lo haría un padre comprensivo. Ojos Oscuros se acercó a él. Todos sabíamos que el Warchief no iba a reaccionar mal ante aquellas amenazas, pero se defendería si era necesario. Todos estaban tensos, pues nunca habían visto al chaman con una actitud tan desafiante. En ese momento había llegado a su límite.
Había hablado unos minutos en voz baja cuando Ojos Oscuros saltó hacia atrás y sus manos se movieron con una celeridad sobrehumana. Su mano izquierda dibujó unos dibujos en el aire y sentimos un calor tremendo. Mi padre recibió de lleno una columna de fuego que también quemó todo a su alrededor, incluyendo a los guardias que no se habían movido del lugar.
Sucedió todo tan rápido que aún cuando todos estábamos atentos, no nos dio tiempo a contraatacar. Después de advertir su próxima venganza, desapareció ante nuestros ojos.
Mi padre no se repuso de aquel ataque. Creo que no quiso hacerlo, pues se sentía culpable por haber tratado a su hermano con tal rudeza.
Si, yo entiendo que pienses que así eran las leyes y que todo estaba justificado. Pero mi padre en aquel momento debió elegir entre las leyes y honrar a su hermano que por demás se lo merecía.
Nuestro Warchief murió unas semanas después, por aquellas quemaduras y por su gran tristeza.
Pasó el tiempo y asumí el Trono de mi padre. Era muy joven por ese entonces y tenía poca experiencia, pero muchas ganas de hacer cosas. Aún así tuve que lidiar con la sombra de Ojos Oscuros. Muchos que estaban en contra de las leyes de mi padre, y de las mías se unieron a Ojos Oscuros. Fueron tiempos oscuros.
Lucha tras lucha fueron demacrando la aldea, y aún cuando muchos me apoyaban, las familias vivían aterrorizadas. Pero sucedió la tragedia que nos ayudaría. Ojos Oscuros fue encontrado merodeando las cercanías de la Academia de Guerra de los humanos. Algunos de ellos fueron víctimas de sus ataques y fue entonces que tuve la visita de los Ancianos de la Academia.
Les expliqué todo y fueron muy comprensivos. Brennan en persona vino a ayudarnos, acompañado de varios alumnos de muy buena reputación en aquella institución.
Con su ayuda no demoramos mucho en frenar los ataques y acabar con todos nuestros opositores. Aunque no nos enfrentamos a Ojos Oscuros en ese momento, porque hacía ya un tiempo que no lo veíamos; pero sus seguidores nos mantenían ocupados.
Entonces vino un tiempo de paz, el primero en mucho tiempo.
Decidimos que sería bueno incubar la primera camada de mis hijos. En ese momento llegué a comprender el origen de toda aquella despiadada lucha. La supervivencia de nuestro pueblo y ahí supe que mi padre había hecho lo correcto.
Una patrulla en los límites del territorio encontró una cueva oculta mágicamente y solo uno de ellos regresó para contarnos. Estaba muy malherido, y hablaba cosas incoherentes, pero algo si era claro: Aquella cueva guardaba un gran tesoro para los Hombres Lagartos, pero Ojos Oscuros no nos lo haría fácil.
Organizamos una expedición que fuese capaz de enfrentarse a aquellos peligros y partimos lo más pronto posible.
El lugar era peor de lo que habíamos esperado. Había trampas mágicas en todos los rincones y viejos soldados que ya habíamos enfrentado mientras vivían, habían sido hechizados para transformarlos en no-muertos.
Después de perder a varios de nuestros guerreros y casi todos lastimados llegamos a la cámara principal, donde había una centena de huevos. La cámara los calentaba lentamente. Ojos Oscuros no estaba por ningún lugar. Mis hombres no dudaron en cumplir mi orden: Debían destruir todos los huevos en ese lugar.
Destruimos todos los huevos, salvo uno que resistió incluso a la poderosa magia de nuestro chaman Murrak. No quise dejarlo ahí, y por eso lo trajimos con nosotros; lo coloqué entre mis otros hijos pues así podría vigilarlo de cerca.
La venganza de Ojos Oscuros fue cruel. Atacó aquella misma noche con un ejército de criaturas demoníacas, no-muertos y aberraciones. Murrak había colocado una protección en toda la aldea y eso nos ayudó a defendernos. Las criaturas aunque podían penetrarla, sufrían terribles maldiciones que eran a su vez bendiciones para nuestra gente.
Buenos guerreros murieron aquella noche, pues no pudimos pedir ayuda a la Academia como lo habíamos hecho en el pasado.
Fue gracias a una trampa tendida por nuestro chaman que pudimos aislar a Ojos Oscuros de sus tropas. Murrak se enfrentó casi solo a nuestro más terrible enemigo. La ironía de esto fue que logró encerrarlo temporalmente en una esfera de agua en el lago que el propio Ojos Oscuros había creado años atrás. Derrotamos lo que quedaba del infesto ejército y cuando Murrak ya estaba en su límite de resistencia Ojos Oscuros aprovechó la oportunidad para lanzar su maldición sobre mi y toda mi prole.
Señalando la cámara donde guardábamos nuestros huevos juró que ninguno de ellos serviría para regir el pueblo cuando yo muriera, y yo no podría tener más hijos después de ellos. Así nuestra tribu estaría condenada a una lenta y segura decadencia.
Matamos a Ojos Oscuros esa noche, pero juró que regresaría para destruir todo lo que quedara de nuestro pueblo. Para evitar sus palabras, cortamos su cuerpo en varios pedazos y los enterramos bien protegidos en lugares muy distantes una parte de la otra.
Su maldición se manifestó tiempo después del nacimiento de aquella camada de Duros. Muchos de ellos sufrían deformaciones notables como la tuya y otros tantos eran peligrosos pues se irritaban con facilidad lastimando a todos los que se encontraban cerca. Aún así, nuestro pueblo se acostumbró a ello.
Aquí lo vez, Zorak, el tiempo ha pasado y nos ha favorecido desde entonces. Aún cuando quedamos pocos Hombres Lagartos Duros y yo soy incapaz de procrear nuevamente, los Hombres Lagartos Verdes siguen naciendo, pues sus padres no fueron apuntados en aquella maldición.
Solo tengo que encontrar mi heredero antes que muera. Una lástima que ninguno de ustedes pueda ocupar mi lugar.
Tu serías un buen Warchief, pero debes saber que tendrás una tarea aún más importante: La de proteger a ese futuro Rey.
El viejo y cansado Warchief se levantó del camastro donde Zorak estaba recostado y lo cubrió con una manta. Luego salió de la tienda.



grooooooooooooso
ResponderEliminarBueno! si terminamos la tarea actual con todo exito, tenemos algunos caminos para seguir por aca.-
ResponderEliminarespectacular, ahora empiezan a atarse cabos sueltos
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