domingo, 13 de diciembre de 2009

La Granja Ferrer

Con un poco de demora, aquí les dejo la nueva entrega de la historia. Gracias a todos.

La mañana ya estaba avanzada y el grupo de aventureros había recorrido el trayecto de vuelta escoltando a las mujeres. Ellas ya no tenían heridas corporales, pero habían sufrido mucho en los últimos días. Las horas que les había tomado llegar hasta el camino de la montaña  lo hicieron en completo silencio.

- Allá abajo está la estación norte - Chanu señaló hacia el sur, más allá de la barranca. Bourbon miró a Brennan - Deberíamos hacer que las lleven en tren hasta la ciudad - dijo y casi fue una pregunta, pero ya conocía la respuesta. Brennan afirmó con su cabeza.
- Yo debería ir también. Quiero comunicarle a mi padre que encontramos un muro de almas. Quizás él pueda hacer algo al respecto - dijo Wip algo afligido. - Yo puedo llevarle el mensaje. Conozco su casa - lo interrumpió una joven.
- Podrías enviarle una nota con ellas - dijo Ebbeh. - Yo enviaré una nota al comisario - continuó Bourbon.

Llegaron hasta la estación esquivando un viejo y casi derruido tanque de agua. Subieron la plataforma y Bourbon de inmediato ingresó a la administración buscando al encargado.
Ebbeh  se sentó en el andén, a un lado de la puerta de la administración, para descansar sus piernas de una noche terrible de caminata. Chanu le hizo compañía al igual que Erik. Wip, bajó de su perro y entró por detrás de Bourbon, acompañado de Brennan. Erik observaba a las mujeres, estaban cansadas, agobiadas, temerosas y no se separaban las unas de las otras. La gente en la estación los observaba.
El tren partiría, según lo estipulado, dentro de dos horas. Todos decidieron descansar mientras esperaban.

Wip y Bourbon escribieron respectivas misivas, y se las entregaron a Miriam, que las haría llegar en cuanto pudiese.
Brennan desenvainó su espada y comenzó a hacer movimientos de calentamiento que pasaron a ser una danza suave y coordinada. Ebbeh y Erik lo miraban sin decir palabra. Sus ojos fueron cerrándose de a poco, pues el sonido de los pájaros, y el calor de la mañana los hacía entrar en un sopor difícil de ignorar.

Zorak vio los andenes desde lejos y corrió a toda velocidad, aquí debía preguntar el camino más rápido a la Academia de Guerra. Subió los escalones de piedra y observó unas veinte personas entre humanos y elfos que esperaban sobre el andén. Se ocultó detrás de una columna.
- Hermano, no había esperado que hubiesen tantas personas aquí. ¿Qué haremos? - dijo Rakroz, la cabeza más joven. Zorak observó el lugar y reconoció al Anciano de la Academia - ¡Por todos los Espíritus! tuvimos mucha suerte, hermano menor. Ese que practica con la espada es Brennan en persona - dijo Zorkra, el mayor.
Zorak recorrió el andén dando saltos muy ágiles, y en unos cuantos segundos se frenó a unos metros del elfo. Brennan sonrió levemente al reconocer el familiar olor a los inciensos que los Hombres Lagartos usaban para aromatizar sus tiendas.

Erik abrió los ojos de repente y apuntó con su rifle a la extraña criatura de dos cabezas. Brennan lo frenó con un grito en el momento que el joven iba a gatillar. - ¡Es amigo! - su voz salió tan potente que los presentes dieron la vuelta para mirarlo.
Brennan giró para mirar a Zorak por primera vez después de mucho tiempo. - Rakroz, Zorkra. Tanto tiempo sin verlos. Has crecido fuerte y veo que ya eres todo un Hombre Lagarto - su voz demostraba la edad de un longevo maestro.
- Es muy bueno encontrarlo aquí Maestro Brennan. El Warchief le envía esto. - Se descolgó el collar y lo entregó. Brennan se quedó mirando la alhaja en la poderosa mano de Zorak.
- Esto quiere decir que están pasando por muy mal momento - observó - … debería ir a ver en que puedo ayudar. Zorkra y Rakroz asintieron al unísono.

Bourbon se llegó donde estaban ellos. - Este es Zorak. De la aldea de Hombres Lagartos. - lo presentó y fue señalando a cada uno del grupo, nombrándolos al mismo tiempo.
- ¡Qué bien! tendremos por fin a alguien fuerte que pelee para nosotros - exclamó Chanu. Zorak lo miró desconcertado. - ¿Eso quiere decir que puedo ir con ustedes? - el Hombre Lagarto hizo una pausa - Aunque mi misión es buscar al Maestro Brennan -
- Tu aldea está hacia allá... - dijo Bourbon, señalando las montañas al suroeste - ... podemos ir un poco al sur y luego iremos hacia tu villa, directamente al oeste. Quiero verificar la granja de los Ferrer, primero -
- Me parece buena idea - dijo Brennan. - Si el Maestro dice que está bien, entonces lo está para mí - dijo Zorak animado.

Mientras comían un pequeño desayuno de las provisiones que cargaban, la mañana fue pasando. Finalmente escucharon la máquina del tren que llegaba al andén, seguida por un carro para pasajeros y un carro para carga.
Despidieron a las mujeres, recogieron sus cosas y comenzaron a caminar por la senda de las granjas, rumbo al sur.

A ambos lados del camino, las granjas se veían diferentes en algún modo. La gente trabajaba como todos los días, pero el aire era extraño. El humor de los granjeros era triste.
Zorak aprovechó el camino para contar lo sucedido a Brennan.
Al finalizar el relato, Bourbon preguntó a Wip - ¿Estará relacionada con la sangre que vimos en la antigua mina? - Wip se encogió de hombros - No sé, están muy lejos una cueva de otra. -
- ¿Qué sucede allá? - interrumpió Chanu, señalando por el camino a unas cuantas yardas. Un grupo de personas rodeaban algo al costado del camino. Los aventureros apresuraron el paso y al llegar Bourbon hizo lugar entre la gente que se apiñaba, pero fue más eficaz la presencia Zorak que los hizo retroceder formando una media luna.

El cadáver de una mujer desnuda había sido encontrado por uno de los granjeros unos minutos antes. - No quise ni tocarla - se excusó, solo había cubierto el cuerpo con una tela. El resto de personas eran vecinos que habían sido alarmados por el granjero y ninguno sabía nada de lo ocurrido.
- Fuimos contratados por el Comisario Frederick Berna para hacer las investigaciones de las desapariciones de las mujeres. Esto puede estar relacionado. - dijo Bourbon - por favor díganme lo que sepan. Cualquier cosa puede servir. - continuó.

- Estaba saliendo con mi carro hacia las granjas del sur y vi el brazo que sobresalía por encima de los matorrales. - su mirada parecía algo perturbada. - Sé algo de rastreo que mi viejo me enseñó, y puedo asegurar que esta mujer no llevaba más de una hora tirada en la entrada de mi granja - sus ojos se tornaron vidriosos y refregó su brazo contra la cara para despejarse. - Nunca había visto un ser humano tan ultrajado - concluyó.
Bourbon posó su mano en el hombro y no dijo más nada. - ¿Qué deberíamos hacer ahora? - preguntó Erik a Wip que todavía miraba el cuerpo.
- Su espíritu no está libre, no descansará hasta que hagamos los rituales de funeral. Hay que quemar su cuerpo - El halfling tuvo la aprobación inmediata de todos los presentes.
- El cementerio está a medio kilómetro hacia el sur - dijo uno de los granjeros.

- Pues entonces la carguemos en algún caballo y la llevaremos hasta allá - dijo Bourbon.

Estaban listos para partir rumbo al cementerio cuando una mujer presente se adelantó hacia Bourbon - Estoy segura que los responsables son los Ferrer. Ellos son malvados y más de una vez han amenazado a las mujeres de esta zona - su voz se entrecortaba y algunas palabras casi no salieron de su boca. Bourbon y Brennan afirmaron con la cabeza - Los investigaremos - dijo mientras azuzaba el caballo.
Hicieron unos cientos de metros hasta ver la entrada de la granja Ferrer.  Definitivamente había algo en el lugar que les crispaba los nervios y los hacía sentirse inquietos. Brennan se aventuró primero, seguido por Zorak y Bourbon.
La cabaña de madera empañaba el paisaje de la campiña y lo único que se veía en los alrededores era un viejo granero aún más tenebroso. Rodearon la casa, tenía solo una entrada. La puerta chilló al arrastrarse cuando Bourbon la empujó y el olor no lo dejó avanzar. Las pocas ventanas habían sido cubiertas con maderas y telas pesadas para evitar la entrada del sol y el olor a muerte se escurría hacia fuera por cada rincón. Bourbon y Brennan cubrieron sus rostros y abrieron la puerta de par en par, el piso chilló.
Ebbeh los siguió, con una lámpara de aceite en la mano. Junto a él Erik iba tanteando las paredes hasta que encontró una ventana. - Ebbeh, aquí hay una ventana ¿tienes la barreta a mano? - Ebbeh afirmó con su cabeza y hurgó con la mano libre en su morral hasta encontrar una barreta de hierro que pasó a Erik.

Brennan observaba atentamente con sus sentidos agudos, cada rincón, cada madera. Le llamó la atención un camastro en el centro del lugar. Aunque la cabaña era una sola gran habitación, esa disposición no era muy convencional para el tipo de casa.
Erik aflojó el primer clavo que cayó con un sonoro crujido al suelo de madera. Un rayo de luz iluminó la habitación y el suelo chilló como si la madera se quemara en el instante. Erik continuó con su tarea, un poco más aprisa y el lugar se iluminó mientras el piso despedía humo oscuro.
Brennan se acercó al camastro, estaba teñido en sangre, en partes todavía húmeda. Estaba en el centro de un círculo rodeado de runas y escrituras en el idioma abisal que no se atrevió a pronunciar.
- Este lugar ha sido usado para sacrificios, y vaya a saber que más... - le dijo a Bourbon mientras continuaba observando el lugar.
- Deberíamos quemar todo - Ebbeh gesticuló con la lámpara en la mano, esperando que Brennan o Bourbon le respondieran afirmativamente.
- Hermano, este lugar me da miedo - dijo Rakroz a su hermano mayor. Este afirmó con la cabeza - No te preocupes, hermano. Estamos en compañía del maestro Brennan. Haremos lo que nos diga - respondió Zorkra con su habitual compostura.

Chanu fue a investigar la parte trasera de la casa y Wip lo siguió de cerca. Ebbeh había encontrado a Marco Ferrer operando una extraña máquina en la parte trasera el día anterior y Chanu estaba intrigado en saber que era aquella máquina.

Wip sintió que el lugar alejaba a los espíritus. Los atemorizaba. - Este lugar es muy malo, se siente en el aire - dijo mientras veía a Chanu trepar un escalón de madera frente a la máquina.
Compuesta por un motor funcionando serenamente, en la parte de abajo, y un tanque de metal en la parte superior. Unas cuantas poleas movían el sistema. Chanu se estiró para abrir la tapa superior y un vaho a sangre podrida casi lo volteó, dejando caer la tapa. Descendió tapándose la boca y aguantando la respiración. - Vi unos brazos flotando en algo espeso, ahí dentro - dijo con la voz entrecortada.
- Parece ser una especie de bomba, como la que se usa para extraer agua de un pozo. Pero esta tiene sangre y otras cosas... - dijo bajando del escalón - ... seguro Erik sabrá más sobre ella si la revisa. - continuó.

- ¿Qué hacemos? Bourbon - preguntó Ebbeh. Bourbon miró a Brennan buscando aprobación. - Creo que sería lo más sensato, quemar todo el lugar - afirmó el Maestro.
Sin pensarlo dos veces, Erik tomó una bota con aceite y la regó por toda la entrada. Ebbeh desparramó una cantidad generosa en las paredes, el camastro, la estufa y las mesas. Zorak salió de prisa, seguido por Bourbon y Brennan.
- Así debe ser... - dijo Ebbeh aventando una antorcha encendida en el interior.
Las flamas llenaron el lugar sin demora. Las llamas treparon las paredes saliendo por las pequeñas junturas y grietas en las maderas. Todos retrocedieron, sucedió muy rápido.
Wip regresó hacia el frente de la cabaña donde todos observaban guardando distancia. Wip no quiso preguntar y afirmó en silencio. Chanu llegó un momento después. - ¡Qué han hecho, Erik podría haber analizado la máquina! - protestó.
- ¿Qué máquina? ¿Por qué no me llamaste? - dijo Erik mientras se dirigía hacia la parte trasera, pero no pudo acercarse a la máquina, porque las llamas salían enérgicas por cuanta grieta encontraban. En cuestión de minutos la casa estaba ardiendo como si fuese un castigo divino para aquel impío lugar.

Un chasquido potente acompañado de un temblor fue lo último que la máquina hizo cuando las poleas de cuero bruñido se cortaron por el calor. El motor se detuvo.

- Vamos a ver el granero... - dijo Bourbon. Todos lo siguieron.
Las puertas estaban entreabiertas y un poco de luz se colaba tímidamente por la rendija. Brennan oteó el lugar antes de abrir las puertas de par en par. En el lugar se sentía un frío inusual, y el escalofrío no se hizo esperar.
Todos ingresaron mirando el poste principal, en el centro del granero. El cuerpo de una mujer cortado a la altura de la cintura colgaba de un lazo atado a sus muñecas que, a su vez, era sostenido por un clavo a unos tres metros de altura. Sus órganos colgaban grotescamente y su piel blanca hacia resaltar una piedra incrustada en su frente. Su cabeza caía pesadamente hacia su pecho, sus ojos cerrados y sus facciones se habían contraído en un gesto de dolor. Había muerto terriblemente hacía días.

Chanu se mordió los labios para no maldecir - No deberíamos baja...? - no pudo concluir la pregunta. Los brazos se le erizaron por una sensación muy extraña. Todos la sintieron.
El miedo comenzó a manifestarse en Chanu y Erik. Hicieron un paso hacia atrás. - Esto no me gusta nada... - dijo Erik. La mujer abrió los ojos y miró a los dos jóvenes con un odio tal que ambos solo pudieron cubrirse la cabeza y rogar en silencio por sus vidas. La mujer abrió su boca y gritó con todas sus fuerzas. Chanu se atrevió a mirarla cuando el maligno espíritu se descolgó de su cuerpo en pos de ellos.
Los demás los miraron extrañados. Habían sentido el escalofrío, pero no era para tanto. Chanu señaló el cuerpo sin poder pronunciar palabra.

El espíritu desplegó dos alas correosas y acometió contra Brennan que estaba posicionado adelante del resto. El empellón lo elevó por los aires en un arco unos tres metros y cayó en seco cerca a la puerta, golpeando de pleno con su espalda. Todos se pusieron en guardia, aunque no veían quién los estaba atacando. Salvo Chanu y Erik.

Chanu reaccionó casi por instinto, apuntó con su arco hacia la criatura que se había colocado arriba de la viga cerca de la puerta. Su flecha se clavo en el pecho de la criatura que se quejó con un estridente chillido. En ese instante, el pecho de todos los presentes se abrió como si aquella flecha se hubiese clavado en su propia carne. Todos, sorprendidos, se llevaron la mano hacia el pecho.
Bourbon quedó mirando el techo. - La flecha está clavada en la nada... - exclamó intentando evadir el dolor en su pecho. - ¡Es un demonio alado! ¿No lo ves? - respondió Chanu. Bourbon y Wip negaron con sus cabezas.
- Golpeemos donde está la flecha - sugirió Zorak. Erik lo miró asombrado y sin demora apuntó a la criatura. El disparo perforó el hombro izquierdo y todos se quejaron por una nueva yaga.
- ¿De dónde salen estas heridas? - se quejó Rakroz. Su hermano negó con la cabeza. - Es como si todo el daño que le hacen, lo provoca de igual manera en nosotros - reflexionó Ebbeh. - Tenemos que tener cuidado. - continuó.
Bourbon, corrió hacia la puerta del granero, saltó contra el umbral haciendo pie en una ranura un poco más arriba de su cintura y girando sobre sí mismo tiró a fondo una estocada con su espada. El golpe fue preciso y perforó entre las costillas de la criatura. Chanu cayó de rodillas al suelo, sangraba de su costado derecho y el dolor intenso en el hombro casi no lo dejaba respirar.
La criatura miró al bardo con malevolencia, sus ojos se entornaron y se lanzó al ataque. Brennan de pie en ese momento concentró su espíritu, ahora podía ver a la cruel criatura. El arma se encendió en llamas y abanicó la hoja haciendo un tajo ascendente, pero la criatura pasó rauda sin que pudiese tocarla.
Zorak vio venir la flecha que estaba clavada aún en el pecho de la criatura, moviéndose velozmente hizo un corte con su lanza, horizontal al suelo. La criatura evaluó su ataque, y las consecuencias. Finalmente esquivó la lanza y no pudo acertar sus garras en Chanu que respiraba con dificultad.
Ebbeh siguió la flecha mientras se dirigía al techo. Apuntando con su ballesta, esperó que saliese de entre sus compañeros y disparó. La saeta se clavó en la viga central sobre sus cabezas.
La flecha cayó al suelo, y una sonrisa macabra se dibujó en el rostro inexpresivo. El Espíritu volvió a la carga, y había decidido terminar con los más débiles primero. Golpeó con mucha fuerza a Chanu cuando este estaba intentando incorporarse y cayó de bruces al suelo. La criatura había incrustado sus garras en la espalda del elfo, el cual, de a poco, empezó a sentirse adormecido. Su cuerpo no le respondía.
- ¡¡Va a matar a Chanu!! - gritó Erik apuntando con su rifle a la criatura. - ¡Si te esquiva el disparo, le darás a Chanu! - exclamó Wip. Erik caminó de costado, alrededor de la criatura que disfrutaba de la energía que fluía por sus dedos. Erik se detuvo a un flanco y disparó.

La criatura chilló del dolor, pero ninguno sintió lo mismo. La bala había traspasado las coyunturas de las dos alas al tiempo. La criatura se elevó un par de pies con dificultad, dejando caer el cuerpo del elfo.
- ¡Sus alas! es lo único que nosotros no tenemos - gritó. Brennan sonrió. - Muchacho inteligente - Hizo una pequeña carrera y estirando su cuerpo por completo hizo un corte limpio sobre el ser. La criatura gritó con todas sus fuerzas, y sus alas se desprendieron. El cuerpo se desplomó sin vida.

Todos respiraron tranquilos cuando vieron a Erik y Brennan descansar sus armas.

Wip se apresuró hasta donde estaba Chanu. El elfo no parecía respirar. Colocó sus manos sobre las heridas de la espalda y pidió a los espíritus que lo ayudaran una vez más. Las heridas del costado y el hombro se cerraron de a poco y dejó de sangrar, pero las huellas de aquellas garras aún estaban ahí.  - Esto se ve muy feo. Parece algún tipo de maldición - dijo.
El bardo respiró profundamente y tosió algo de sangre. - Sentí que se chupaba mi energía - dijo con algo de dificultad. Wip asintió algo intranquilo. - Veré que puedo hacer. Todos necesitamos curarnos. -

3 comentarios:

  1. Brennan sonrió. - Muchacho inteligente

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  2. muy bueno mirkull :) nos vemos hoy a la noche

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  3. che otra cosa para cuando seguis el diario dle extranjero los otros dias lo fisjonee y vi esto: "~ Próxima Entrega 12 de Marzo del 2007 ~" eso fue hace mucho me parece :P

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